El Ayuntamiento también destinará casi un millón de euros a diseñar las futuras obras de Canterac y el estadio, aunque ninguna comenzará todavía.

Lo esencial

El pleno de hoy lunes 27 de julio de 2026 dejó numerosos compromisos, pero pocos cambios inmediatos. Las 2000 viviendas de Las Raposas no tienen calendario; Santos-Pilarica tendrá un estudio sobre sus necesidades sanitarias, no un nuevo centro de salud; Canterac obtiene dinero para redactar el proyecto de su cubierta, no para arreglarla; y la propuesta de reforzar fuentes, refugios climáticos y patios escolares fue rechazada. La mayoría formada por PP y Vox decidió casi todas las votaciones.

Valladolid llegó al último pleno antes de agosto con problemas muy reconocibles para cualquiera que viva en la ciudad: alquileres difíciles de asumir, barrios que han crecido más rápido que sus servicios, instalaciones deportivas con filtraciones y calles en las que encontrar sombra sigue siendo complicado. Salió de la sesión con varias respuestas sobre el papel, aunque casi todas necesitan todavía estudios, proyectos, cambios urbanísticos o decisiones de otras administraciones.

La palabra que mejor resume el pleno no es aprobación ni rechazo. Es espera.

Centro de Especialidades Pilarica - MiguelAlanCS CC BY SA 4.0

Un barrio construido antes que sus servicios

Esa espera se entiende bien en Santos-Pilarica. El barrio lleva años creciendo, pero muchos de sus vecinos todavía tienen que desplazarse a Pajarillos o Vadillos para acudir al centro de salud. Valladolid Toma la Palabra llevó al pleno una petición directa: reclamar a la Junta un nuevo centro sanitario y ofrecer una parcela municipal para construirlo.

La propuesta no salió adelante en esos términos. PP y Vox utilizaron su mayoría para sustituirla por otra más prudente: antes de solicitar el centro, la Junta deberá estudiar las necesidades sanitarias de la zona. El Ayuntamiento cederá suelo cuando la Administración autonómica lo pida.

El gobierno municipal defendió que no puede decidir por su cuenta dónde debe construirse un equipamiento sanitario. PSOE y VTLP respondieron que el crecimiento del barrio y los desplazamientos actuales justifican reclamarlo ya. La versión de PP y Vox se aprobó con catorce votos; los trece concejales de la oposición votaron en contra.

La diferencia administrativa parece pequeña, pero en el barrio es bastante concreta. Un estudio puede confirmar que el centro hace falta, pero no evita ningún viaje ni acerca la consulta a una persona mayor. Tampoco establece una fecha. Santos-Pilarica consiguió que el Ayuntamiento reconociera la cuestión, aunque seguirá esperando una solución.

Dos mil viviendas que aún no tienen barrio

La vivienda ocupó buena parte de la sesión con un número atractivo: 2000. Son las viviendas protegidas que el gobierno municipal quiere levantar en Las Raposas, al oeste de Parquesol, sobre unos terrenos que pertenecen mayoritariamente a una empresa pública estatal.

La moción del Partido Popular pedía al Gobierno central que impulsara el desarrollo y aceptara convertir el sector en una zona completamente residencial. Vox respaldó la propuesta y ambos grupos volvieron a sumar los catorce votos necesarios.

PSOE y Valladolid Toma la Palabra no discutieron que Valladolid necesite más vivienda asequible. Su desacuerdo estaba en el procedimiento y en el tipo de barrio que puede surgir allí. Los socialistas pidieron que el Ayuntamiento iniciara primero las modificaciones urbanísticas que dependen de él y que aportara suelo municipal a una estrategia de alquiler asequible. También cuestionaron que desaparezcan los espacios reservados para actividad económica.

Detrás de esa discusión hay una pregunta bastante cotidiana. Las Raposas puede albergar 2000 pisos, pero ¿tendrá comercio, colegios, transporte frecuente, atención sanitaria y lugares de trabajo, o dependerá de Parquesol y del coche para casi todo?

El gobierno respondió que aumentar el uso residencial permitirá construir más vivienda protegida y que corresponde al Estado movilizar los terrenos. La oposición insistió en que el Ayuntamiento también tiene obligaciones urbanísticas y no puede limitarse a enviar una reclamación a Madrid.

La moción se aprobó, pero no incluye una fecha para empezar a urbanizar, construir o entregar las viviendas. Para una familia que está buscando alquiler ahora, el acuerdo no modifica el próximo recibo. Las Raposas entra en la agenda política como una posible solución futura, pero todavía no existe como barrio ni como vivienda disponible.

Una gran fábrica y una vigilancia ordinaria

La futura implantación de Gotion, de la que ya escribimos hace poco, fue el asunto en el que más se notaron las tensiones dentro del gobierno municipal. Todos los grupos respaldan la llegada de la inversión industrial y el empleo que puede generar. La discrepancia está en cuánta información debe compartir el Ayuntamiento y mediante qué órgano debe controlarse el proyecto.

Infografía de la futura fábrica en la Vereda de Palomares - Ayuntamiento de Valladolid (2023)

Vox presentó primero una moción en la que reclamaba transparencia y garantías ambientales y sanitarias. Se quedó solo: únicamente la apoyaron sus tres concejales. El PP defendió que determinadas fases de una negociación empresarial requieren confidencialidad, mientras PSOE y VTLP consideraron que la propuesta no incorporaba un mecanismo útil de seguimiento.

Poco después, el PSOE pidió crear una comisión especial en la que todos los grupos recibieran información periódica. Valladolid Toma la Palabra se sumó a la petición. Esta vez PP y Vox votaron juntos y la rechazaron por catorce votos frente a trece. Según el gobierno, la comisión ordinaria de Urbanismo y Medio Ambiente ya puede ocuparse de ese control.

El resultado es una situación peculiar: Vox no consiguió aprobar su petición de transparencia, pero después ayudó al PP a impedir una comisión específica para el mismo proyecto.

Para la ciudad, la cuestión relevante no es quién se atribuye la llegada de la fábrica. Una instalación de esas dimensiones puede cambiar los accesos industriales, el tráfico pesado, la demanda de vivienda y las necesidades de transporte público. El pleno dedicó mucho tiempo a discutir quién debe vigilar el expediente, pero apenas concretó cómo llegarán los trabajadores a las plantas o qué consecuencias tendrá para los barrios próximos.

Un mapa climático no siempre da sombra

El calor extremo también llegó al pleno, aunque no produjo nuevas medidas. El PSOE propuso revisar las fuentes antes del verano, reforzar la climatización de los refugios climáticos, naturalizar patios escolares y adaptar la apertura de las piscinas cuando las temperaturas lo aconsejen. Valladolid Toma la Palabra apoyó la iniciativa.

PP y Vox la rechazaron. El gobierno sostuvo que Valladolid ya cuenta con centros cívicos, centros de vida activa y parques identificados como refugios climáticos, además de programas de plantación de árboles.

La oposición no negó que exista esa red. Lo que puso en duda fue su funcionamiento cotidiano: que las fuentes tengan agua, que los edificios estén abiertos en las horas más calurosas y que los equipos de climatización funcionen.

La moción cayó por la misma diferencia de catorce votos frente a trece. No habrá nuevas obligaciones derivadas de este pleno.

En barrios densos como Delicias, Rondilla o Pajarillos, la distancia entre ambas posturas se mide fácilmente. Un refugio climático sirve si se puede entrar en él; una fuente, si funciona; y un árbol, cuando ha crecido lo suficiente para dar sombra. El mapa municipal puede señalar recursos existentes, pero no sustituye su mantenimiento.

Canterac: el proyecto llega antes que la reparación

Las cifras más llamativas de la sesión aparecieron en una modificación presupuestaria. El Ayuntamiento reservará 460 mil euros para redactar el proyecto de cierre del fondo sur del estadio José Zorrilla y 530 mil euros para diseñar la cubierta del polideportivo Canterac.

Complejo Polideportivo Canterac - FMD

PP, Vox y PSOE apoyaron la operación. Valladolid Toma la Palabra fue el único grupo que votó en contra, al cuestionar el uso continuado de los remanentes municipales.

El gobierno presentó ambas partidas como pasos necesarios para ejecutar las obras. Y técnicamente lo son. Antes de contratar una actuación de esa envergadura hacen falta planos, cálculos y documentos.

La cuestión está en cómo se cuenta. Los casi 990 mil euros aprobados no cerrarán el estadio ni repararán todavía el polideportivo. Pagan la redacción de los proyectos. Después será necesario encontrar dinero para las obras, licitarlas y ejecutarlas.

En Canterac, donde usuarios y clubes llevan tiempo denunciando goteras y problemas de mantenimiento, esa diferencia es difícil de ignorar. El pleno ha puesto en marcha el expediente que algún día puede solucionar la cubierta, pero la próxima vez que llueva el proyecto técnico no impedirá que vuelva a entrar agua.

La sesión terminó así con una colección de futuros posibles: un centro de salud si el estudio lo considera necesario, 2000 viviendas cuando se desbloquee el suelo, una gran inversión industrial bajo el control de las comisiones habituales y dos obras importantes después de redactar sus proyectos.

No son decisiones irrelevantes. Pueden abrir el camino a mejoras necesarias. Pero para saber si el pleno cambia realmente Valladolid habrá que mirar más allá de los anuncios: cuándo se aprueban los presupuestos, cuándo aparecen las licitaciones, cuándo empiezan las obras y, sobre todo, cuándo los servicios llegan a los barrios.