Quedar en plaza Coca, pasar por Platerías o acercarse a Cantarranas. Cualquier vallisoletano entiende perfectamente estas indicaciones. El problema (si es que podemos llamarlo problema) es que ninguno de esos tres nombres coincide exactamente con el que figura en el callejero.

En Valladolid conviven, como en tantas ciudades, dos mapas: el oficial y el que vamos construyendo al hablar. Y a veces el segundo termina siendo mucho más conocido que el primero.

Cantarranas… es Cantarranillas

Empecemos por una plaza que habitualmente pierde el diminutivo.

La plaza que muchos conocemos como Cantarranas figura oficialmente como plaza de Cantarranillas. Cantarranas fue, en realidad, el nombre de la calle contigua, la actual Macías Picavea.

Por allí discurría uno de los ramales de la Esgueva. Juan Agapito y Revilla, en su histórico estudio sobre las calles de Valladolid, relacionaba precisamente el nombre de Cantarranas con la presencia del río y de sus habitantes anfibios.

¿Y por qué Cantarranas y Cantarranillas? En el callejero antiguo era habitual que calles, callejas y plazas próximas compartieran nombres relacionados. Algo parecido ocurrió con Solana y Solanilla: la primera acabó convirtiéndose en la actual Marqués del Duero, mientras que la segunda conserva todavía aquel diminutivo.

En 1863 quedó fijado para este rincón el nombre de Cantarranillas. Y ahí sigue, aunque en la conversación cotidiana el diminutivo se nos resista.

Plaza de Cantarranillas - foto de Flor de Aldea Pucela (14 junio 2025)|inheritxinherit

Platerías… sin la ese

Este probablemente sea todavía más difícil de corregir.

Muchos vallisoletanos hablamos de la calle Platerías. Incluso es fácil escuchar el nombre en plural en intervenciones públicas o conversaciones sobre el centro de la ciudad.

Pero oficialmente es calle Platería.

La vía ha tenido distintos nombres a lo largo de los siglos —entre ellos calle de la Platería, de los Joyeros o de la Costanilla— y en época medieval este entorno estuvo relacionado con el Azoguejo.

Hay además un patrón curioso en varios nombres antiguos del callejero: cuando la denominación procede de una actividad o un oficio aparecen nombres en singular como Mantería, Lencería, Cebadería o Especería. Cuando el nombre hace referencia directamente a quienes ejercían esos oficios encontramos, en cambio, Labradores, Panaderos o Boteros.

Así que podemos seguir diciendo Platerías (seguramente lo haremos), pero la placa dice otra cosa: Platería.

Postal de la calle Platerías (sic!) Sin fechar, probablemente c1900-1910 Archivo municipal de Valladolid|inheritxinherit

Plaza Coca: cuando el nombre popular gana

El tercer caso es diferente.

Porque llamar plaza Coca a la plaza de Martí y Monsó no es tanto equivocarse como utilizar un nombre popular que ha terminado imponiéndose en el habla de la ciudad.

La plaza se llama oficialmente Martí y Monsó, en recuerdo del pintor, profesor e investigador José Martí y Monsó, una figura importante para el estudio del arte y de la Semana Santa vallisoletana.

Pero este espacio tuvo antes otras vidas y otros nombres. Fue escenario teatral y llegó a conocerse como plazuela del Teatro. Ya en el siglo XX, en este mismo lugar abrió el Cinema Coca, propiedad de Julián Coca García.

El cine permaneció durante décadas en la memoria de varias generaciones de vallisoletanos. Y su apellido acabó saltando del edificio a la plaza y, después, a toda la zona de ocio que la rodeaba.

Con tanto éxito que el propio Ayuntamiento utiliza hoy expresiones como “zona de Coca” para referirse al entorno de Martí y Monsó.

En este caso, por tanto, quizá no haya nada que corregir: plaza Coca es simplemente el nombre que Valladolid acabó dando a la plaza.

cine Coca durante la XXI Semana Internacional de Cine de Valladolid (1976) Archivo municipal de Valladolid|inheritxinherit

Un callejero escrito también por quienes lo usan

Las placas dicen Cantarranillas, Platería y Martí y Monsó. La ciudad, muchas veces, dice Cantarranas, Platerías y plaza Coca.

Y quizá ahí esté lo interesante: los nombres de las calles no solo los decide un callejero. También los conservan, transforman y transmiten quienes las recorren todos los días.

¿Conoces algún otro lugar de Valladolid que casi nadie llame por su nombre oficial? ¿Tú dices Cantarranillas o Cantarranas? ¿Platería o Platerías? ¿Martí y Monsó o plaza Coca?

Cuéntanoslo en los comentarios. Igual da para una segunda parte.

Para saber más