Pero más allá de los despachos, en zonas como Barrio Belén, La Rondilla o Las Delicias, la pregunta es otra: ¿se sentará el nuevo Rectorado con los vecinos o solo con el Ayuntamiento?

La Universidad de Valladolid (UVa) no es solo una institución de 800 años; es un “gigante” que convive con nosotros, a veces como una vecina que nunca saluda. El próximo 28 de abril se elige nuevo liderazgo en una votación que, aunque parezca interna, impacta directamente en el precio de nuestra vivienda, la movilidad de nuestras calles y la vida de nuestros barrios.

Fachada del edificio de la Universidad de Valladolid

Tres perfiles para entender tres programas

Para entender por qué los candidatos proponen cosas tan distintas, hay que mirar de dónde vienen:

  • Pilar Garcés, catedrática de Filología Inglesa, viene del ámbito de las Humanidades y la gestión pública. De ahí que su discurso se centre más en el “aprendizaje servicio” y en la conexión social con el entorno. Garcés basa su programa en acogida, bienestar, participación y empleabilidad como medidas concretas de su programa.
  • Carlos Alberola, catedrático de Teoría de la Señal, es el candidato de la tecnología. Su programa se apoya en la Inteligencia Artificial (IA) para agilizar la burocracia, una visión muy ligada a su trayectoria técnica en telecomunicaciones. Propone que se pueda crear un Consejo de Estudiantes, que haya un portal del Estudiante, ampliar los horarios de salas de estudio y bibliotecas, fortalecer el servicio de orientación psicológica, dar ayudas a los más vulnerables y apostar por el deporte y bienestar.
  • Carmen Camarero, catedrática de Marketing, apuesta por el “prestigio”. De ahí su interés en lucir la fachada de Santa Cruz y musealizar el patrimonio. Es la visión de la UVa como una marca que debe atraer inversión y turismo. Apuesta porque la Universidad de Valladolid está preparada para que una mujer sea rectora y cambie la historia.
Pilar Garcés, Carlos Alberola y Carmen Camarero, candidatos al rectorado

El muro del campus y el reto de la vivienda

En la calle, las preocupaciones son más físicas que digitales. El Campus Miguel Delibes, por ejemplo, funciona hoy como un recinto que corta el paso natural entre barrios como Belén y Pilarica. El vecino no necesita solo una app para saber qué pasa en la facultad; necesita que la universidad sea “menos muros y más pasos abiertos” para que el campus deje de ser un gueto tecnológico.

Pero el muro no es solo de hormigón, también es político. Mientras los vecinos de La Ciudad de la Comunicación ven cómo se bloquean las obras de la Integración Ferroviaria (un plan que ya estaba pagado y pactado) para perseguir la fallida quimera del soterramiento, la UVa guarda un silencio incomprensible. Al sentarse en la “Mesa del Soterramiento” sin aportar una voz técnica que aclare la inviabilidad del proyecto, el Rectorado actual valida un bloqueo que condena a los barrios a seguir aislados diez años más por intereses partidistas. ¿Será el próximo Rectorado lo suficientemente valiente para decir la verdad técnica frente al Ayuntamiento?

Pero el gran elefante en la habitación es la vivienda. En zonas como el Barrio Belén o Las Delicias, con algunas de las rentas más bajas de la ciudad, una habitación para estudiantes ya se paga a 350-380€. Esta burbuja expulsa a las familias de toda la vida. Mientras Camarero propone residencias en Segovia o Soria, el vecino de Valladolid pregunta si el Rectorado tendrá la valentía de sentarse con las Asociaciones de Vecinos para hablar de alquileres, ruidos y limpieza, o si seguirá viviendo de espaldas a la problemática social.

La “Isla” del voto ponderado

Este alejamiento tiene una explicación política: el voto ponderado. En la UVa, el voto de un catedrático vale muchísimo más que el de un alumno o el del personal de administración y servicios (PTGAS). Con un sistema que prioriza las voces internas de los despachos, es lógico que la mirada hacia los barrios sea secundaria.

La UVa invisible: limpiar y vigilar el campus

Fuera de la ponderación de votos queda la “clase trabajadora” de la universidad: cientos de personas de limpieza, seguridad y mantenimiento que son, en su mayoría, vecinos de nuestra ciudad. Es una plantilla marcada por las condiciones de las subcontratas, que a menudo encadena reivindicaciones de mejoras laborales. El reto del 28 de abril también es decidir si la UVa usará su presupuesto para garantizar empleos dignos o si seguirá externalizando su responsabilidad social.

Ciencia de proximidad: ¿Para qué sirve lo que se investiga?

La otra gran deuda es el uso del suelo y el conocimiento. Según el PGOU de Valladolid, la UVa posee solares vacíos en zonas tensionadas que podrían ser huertos urbanos o espacios vecinales provisionales. Del mismo modo, la ciudad se pregunta por qué la “excelencia” investigadora no se aplica a los problemas del bloque de enfrente: desde estudios de Económicas para salvar el comercio de barrio hasta soluciones de arquitectura bioclimática para los pisos viejos. La ciencia, si no es útil para el vecino, solo es relevante para la revista especializada.

800 años después: ¿Un techo de cristal o algo más?

El dato es incontestable: en ocho siglos, la UVa nunca ha tenido una mujer al frente. Que Carmen Camarero o Pilar Garcés puedan romper este techo de cristal el día 28 podría ser un hito histórico.

Sin embargo, la gran duda no es solo el género de quien ocupe el sillón, sino si ese cambio servirá para abrir la institución a esa red de cuidados y colectivos que ya sostiene los barrios de Valladolid. Tras 800 años de mando masculino, el reto de la primera rectora, o del nuevo rector, será demostrar que la UVa puede dejar de ser una torre de marfil para convertirse en una vecina más que se preocupa por la movilidad, la vivienda y el día a día de su ciudad.

La Universidad también es tuya

Aunque no estés matriculado, el presupuesto de la UVa sale de tus impuestos y sus instalaciones están, en gran medida, abiertas a la ciudad. Esto es lo que puedes aprovechar hoy mismo:

  • Pasear y leer: Los jardines del Palacio de Santa Cruz o las zonas verdes del Campus Miguel Delibes son espacios públicos. Además, la mayoría de las bibliotecas universitarias permiten el acceso libre a sus salas de lectura (aunque no seas alumno) para consultar libros o leer la prensa en un espacio tranquilo.
  • Arte gratis: En el Palacio de Santa Cruz (Plaza de Santa Cruz) puedes visitar gratis el Museo de Arte Africano Arellano Alonso, una de las joyas menos conocidas de Valladolid. También el Museo de la Universidad (MUVA) suele tener exposiciones temporales abiertas a todo el mundo.
  • Cursos y mayores: La UVa cuenta con el Programa de Millán Santos para mayores de 40 y 45 años, una forma de volver a las aulas sin necesidad de tener estudios previos y convivir con el barrio.
  • Deporte: Aunque no seas estudiante, puedes abonarte a las instalaciones del Servicio de Deportes (Fuente de la Mora o Ruiz Hernández), a menudo con precios más competitivos que los gimnasios privados del centro.